Luis Joaquín García escribe en la web El Correo Farmacéutico un artículo de opinión, en el que reclama una mayor coordinación entre profesionales y políticas inclusivas para una mejor y más eficaz abordaje de los problemas relacionados con la salud mental de los jóvenes.

La adolescencia es una época de especial vulnerabilidad para el desarrollo de problemas de salud mental. De hecho, el 75 por ciento de las personas que sufren estos trastornos lo desarrollan antes de los 25 años y el 50 por ciento, durante la adolescencia. En 2015, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 4,4 por ciento del total de la población mundial tenía depresión y un 3,6 por ciento, ansiedad, cifra que representa 615 millones de personas y que crece anualmente.

Las consecuencias para los jóvenes son graves y abarcan bajo rendimiento académico, baja autoestima, mayor probabilidad de sufrir (ciber) victimización, abuso de alcohol, consumo de sustancias o conductas suicidas. Una detección temprana y adecuada ayudaría a afrontar estos síntomas de forma más eficiente. Sin embargo, y a pesar de estos datos, los trastornos emocionales son los problemas de salud mental menos identificados en jóvenes. A esto se une que, a pesar de la eficacia de tratamientos y psicoterapias, alrededor del 40 por ciento de los adolescentes con ansiedad y un 60 por ciento con depresión no reciben un tratamiento adecuado, con una tendencia excesiva a la medicalización. Por ejemplo, el 18,9 por ciento de españoles mayores de 15 años toman benzodiacepinas o tranquilizantes, y el 8,4 por ciento, antidepresivos o estimulantes.

Recientemente se ha publicado un informe elaborado por una red española de equipos de investigación en salud mental, con la colaboración de miembros del sector educativo, jóvenes, minorías, legisladores, usuarios y profesionales de epigenética, lingüística, tecnologías de la información y la comunicación (TIC), nutrición, actividad física, salud pública y comunitaria. Este informe, accesible gratuitamente en www.redproem.es, es el resultado del trabajo de la Red Proem, financiada por los ministerios de Economía y el de Ciencia, la Agencia Estatal de Investigación y los fondos Feder.

Escasa colaboración

Una de las causas que se enumeran en el Informe y hoja de ruta sobre el estado actual, necesidades y recomendaciones de la Red Proem para la mejora de la evaluación psicológica y la promoción de la salud mental y bienestar emocional en los jóvenes es la existencia de una escasa colaboración entre los distintos profesionales, con fragmentación entre la investigación y los agentes del sector educativo y sanitario, y una escasa atención a las voces de los usuarios finales, grupos de interés y asociaciones de afectados y de orientadores que trabajan en la promoción de la salud mental en los jóvenes. La falta o escasez de habilidades psicoterapéuticas, de tiempo y de recursos por parte de los profesionales educativos y sanitarios, facilita la sobremedicalización en los adolescentes.

Otro aspecto recogido en el documento es la administración de intervenciones estandarizadas que suelen conllevar una menor eficacia, una deshumanización hacia el paciente y una menor adherencia a la intervención, frente a la deseable personalización en los tratamientos, que recoja la especificidad de los síntomas del paciente, su entorno, sus experiencias vitales y atienda las características propias de género y el estrés por ser parte de una minoría (sexual, religiosa, étnica, lingüística).

Protocolos de intervención

Por todo ello, es necesario fomentar el desarrollo e implementación de protocolos de intervención basados en la evidencia en centros sanitarios y educativos, que enfaticen la interdisciplinaridad y la inclusividad, en lugar de la medicalización como única y/o prioritaria alternativa. Para lograr ese objetivo es esencial una detección temprana desde distintas perspectivas y aproximaciones y trabajar en la eliminación del estigma que aún presentan los problemas emocionales, como la ansiedad y la depresión. Con el fin de poder realizar una atención más personalizada, es imprescindible la inversión en políticas de salud mental inclusivas, escuchando las voces de los distintos actores implicados en los jóvenes (padres, profesores, pediatras, psicólogos y psiquiatras, orientadores y colectivos de minorías).

Actualmente en España existe una financiación para investigación en salud mental menor que el impacto que estos trastornos tienen en la población. Todo ello pese a que los informes sugieren que por cada euro que se invierte en investigación en salud mental se produce un retorno de cuatro veces su inversión. Una sociedad saludable ha de abarcar la generación venidera, tanto en su bienestar emocional como físico. Por tanto, es esencial invertir en atención en salud mental en nuestros jóvenes, que son el futuro de nuestra sociedad.

NOTICIA ORIGINAL: https://www.correofarmaceutico.com/opinion/tribunas/salud-mental-politicas-inclusivas-para-jovenes.html

 

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